miércoles, 24 de septiembre de 2014

IX



IX
En mis ojos se refleja la sequía,
Cuando miro fijamente.
La putrefacta cárcel de carne y huesos
donde residía mi condenada alma.

Quiero llorar como hacen los demás.
Quiero gritar y decir que estoy acá.
Pero de mi boca solo sale el silencio.

Giro la mirada y en una habitación
Casi deshabitada,
Miro los pocos rostros que conocí.

Paso el portal de luz tenue
y me adentro en lo desconocido.
Dejando atrás la cárcel que reposa
dentro del ataúd.

Autor: Ramón Marcano

No hay comentarios.:

Publicar un comentario