Obra perfecta
Te admire, te tenga…
El único con el derecho de mirar y admirar tu sonrisa.
De sentir tú último respiro, de recordarlo,
Que te atosigue, que te hiera,
El primero, el mejor, el peor.
Ese infeliz que te coloque la corona de espigas,
Y se lamente al pie de tu cruz,
El único que tenga el placer de ver
Como el fluido recorre lentamente el suelo.
Tiñéndolo con ese precioso rojo escarlata.
Quiero plasmar tu imagen, ¡viva!,
¡Muerta!, agonizante…
En un fino lienzo, y
Aromatizarlo con esa fragancia que desprende de tu ropa,
Con ese olor putrefacto, de órganos descompuestos.
Y así darle más vida, a la obra…
Sabes, ya la miro… La diviso…
No será jamás exhibida en galerías…
Junto a alguna de Cristóbal Rojas o Arturo Michelena
Posiblemente al ser descubierta,
Al fuego sea arrojada, ya que no creo que exista.
En esta sociedad ingrata, un humano capaz de entender.
Esta obra bizarra… Esta obra perfecta.
Autor: Ramón Marcano
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