ESPANTAPÁJAROS
Desolado, posiblemente olvidado
Te hacen sentir mediante un sublime engaño.
Que no estás solo, que no te han abandonado.
Cuanto daría por que el sonido
Tormentoso y desesperanzador
Del eco, me acompañara
Pero no puedo gritar, no puedo hablar.
Vivir bajo la eterna soledad,
Y el desconsuelo del no poder andar.
Aferrado a este suelo.
Atado a este mísero lugar.
Cual alma rebosante de belleza.
Cautiva en mi mente, el sueño de libertad
El parpadeo de moverme solo un poco.
Y paso a paso, poder avanzar.
Véame aquí, esta es mi morada
Esclavizado, a la humilde labor.
De servirle de espanto.
De cuidar los huertos.
De un amo, este es el infierno
Al cual he sido, confinado.
Ecos que en un paisaje desértico.
Serian el alivio o el tormento
Del desesperanzado, que perdió la brújula.
Por el eco podrían escucharle
O podría caer tristemente, en la locura.
¿Pero debería dejar de soñar?
Debería dejar morir mis esperanzas.
Y aceptar mi cruel realidad.
Aceptar únicamente como amiga.
A la infame y vil soledad.
Refugiarme en sus brazos podridos.
Y ahora en esta angustia maldita.
De no poder ir más allá.
Autor: Ramón Marcano
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